​¿Intentas por todos los medios no dormir en transporte público porque roncas? ¿Nadie quiere compartir habitación contigo? Si es así o conoces a alguien en esta situación, tal vez nos encontremos ante un caso de apnea del sueño.

Todos hemos hecho algún viaje en el que en medio de la noche alguno de nuestros compañeros de albergue, habitación o vecinos de tienda de campaña nos ha deleitado con una serenata nocturna. Es algo que, en principio, no parece realmente grave: no hay nada que no se resuelva con un buen par de tapones.

Pero… ¿has sido tú alguna vez el protagonista? ¿Te da miedo molestar en el autobús, en el tren…? Y lo que es más importante, además del ruido que produces, ¿alguna vez te han comentado que “te paras” al respirar?

¿Qué es la apnea del sueño?

El síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS) se caracteriza por una obstrucción de las vías respiratorias altas durante el sueño, causando una interrupción del flujo de aire, lo que produce una fragmentación de la estructura del sueño y una serie de lo que se conocen como comorbilidades o riesgos asociados: hipertensión arterial, alteraciones cardiacas, somnolencia diurna, alteración de las capacidades cognitivas (memoria, atención), trastornos del comportamiento y personalidad (síndrome depresivo, irritabilidad), alteraciones motoras, cansancio, muerte súbita nocturna, etc. (Billings et al., 2011; Esquinas, 2010; Falcone, Damiani, Quaranta, Alberto, & Resta, 2013).

Como ves, se trata de un problema que suele pasar desapercibido para quien lo sufre (no así para los que están alrededor) pero que, si no se trata, puede llegar a ser bastante grave.


¿Cómo se diagnostica?

Mediante una prueba muy sencilla llamada poligrafía. Consiste en realizar un registro nocturno, generalmente en casa del paciente, en el que se recogen datos acerca del movimiento del tórax, saturación de oxígeno y respiración del paciente. 


¿Y el tratamiento?

El tratamiento, en la mayoría de los casos, se realiza mediante un sistema de ventilación mecánica no invasiva denominado CPAP (Continuous Positive Airway Pressure) que se aplica mediante una mascarilla a la nariz o boca-nariz del paciente (Esquinas, 2010). Bien realizado, las comorbilidades a las que hacíamos referencia desaparecen de inmediato. Igualmente, se logra normalizar la tensión arterial, recuperar la estructura normal del sueño, evita accidentes de tráfico por disminución de atención, microsueños al volante, etc (Bollig, 2010).

Esto es lo que no se debe hacer: manipular la mascarilla
Esto es un ejemplo de lo que nunca se debe hacer: modificar la mascarilla

Los familiares del paciente, además, suelen estar encantados con el tratamiento puesto que los ronquidos desaparecen por completo, al igual que la preocupación que tienen acerca de que su ser querido pueda dejar de respirar en cualquier momento durante la noche.

¿Qué más se puede hacer?

Aunque bien es cierto que hay pacientes con apnea delgados, no suele ser lo más común, estando asociado este problema a la obesidad, por lo que es muy importante mantener el peso a raya. 

Igualmente, se desaconseja tomar depresores del sistema nervioso como pastillas para dormir (siempre debe ser bajo control médico) o alcohol, puesto que aumentan el número y gravedad de las apneas.

Referencias

  • Billings, M. E., Auckley, D., Benca, R., Foldvary-Schaefer, N., Iber, C., Redline, S., … Kapur, V. K. (2011). Race and Residential Socioeconomics as Predictors of CPAP Adherence. Sleep. doi:10.5665/sleep.1428Bollig, S. M. (2010). Encouraging CPAP adherence: it is everyone’s job. Respiratory Care55, 1230–1239.
  • Esquinas, A. (2010). Guía esencial de Metodología en Ventilación Mecánica no Invasiva (Editorial .). Madrid.
  • Falcone, V. A., Damiani, M. F., Quaranta, V. N., Alberto, C., & Resta, O. (2013). Polysomnograph Chart View By Patients: a New Educational Strategy To Improve Compliance in Sleep Apnea Therapy. Respiratory Care, 193–198. doi:10.4187/respcare.02491